Tarea destacada 3
Durante una serie de clases los temas abordados estuvieron más relacionados con la pedagogía y el sistema educativo. Me sorprendió descubrir no sólo lo mucho que disfruté leyendo y aprendiendo sobre estos temas sino lo revelador que resulta a veces analizar detenidamente situaciones y prácticas que damos por sentado. La obra de Fratto fue una gran herramienta en este caso, porque además nos permite analizarnos a nosotros mismos y preguntarnos qué podríamos hacer para que la realidad fuera diferente.
Algo muy demostrativo fue que cuando en una tarea posterior a esta se nos planteó la posibilidad de ponernos en el rol de docente, muchos incurrimos en hacer exactamente aquello que habíamos criticado, pero sirvió para sacar conclusiones, reflexionar y proponernos que si alguna vez nos toca estar en el rol docente intentar hacerlo lo mejor posible.La siguiente tarea es un análisis de algunas viñetas de este fantástico autor.
La obra de Francesco Tonucci (Frato) posee un carácter crítico y reivindicativo hacia la educación tradicional que se puede aplicar a todos los niveles del sistema educativo, sin embargo hay que tener en cuenta que sus investigaciones y trabajos tienen como principal protagonista al niño y por lo tanto la crítica que realiza es sobre todo hacia la educación primaria. Una particularidad que tiene este autor es su sensibilidad y empatía para con la infancia, a tal punto que es probable que cuando alguien ve una de sus caricaturas por primera vez, pueda pensar que la misma fue realizada por un niño, es por esta razón que para poder llevar sus trabajos al ámbito de la educación superior puede ser necesario analizar y estudiar las variables implicadas atendiendo a las diferencias, porque no es lo mismo enseñar a un niño, que enseñar a un adulto joven, pero sin dudas siempre vamos a encontrar numerosos puntos en común.
Las viñetas de Frato no dejan indiferentes, son trazos sencillos, casi inacabados que plasman una realidad con total contundencia, entre las denuncias que más se destacan podemos encontrar los deberes, la forma de evaluación, los temas que se abordan y los libros de texto, la competitividad, el lugar de estudio y la despersonalización del proceso de aprendizaje.
En la universidad es muy difícil que un docente conozca personalmente a cada uno de sus alumnos, sobre todo si se trata de una clase con muchos estudiantes y es lógico, un sólo docente no puede conocer las fortalezas y debilidades de 60 o más estudiantes pero no deja de ser un problema para el alumno, sobre todo para aquel que tiene dificultad y quizás necesita un mayor número de herramientas. En Facultad de Medicina hay un intento de solventar este problema formando grupos pequeños pero aún así, el número de alumnos supera ampliamente los recursos disponibles.
Otra de las críticas que aparece en las viñetas hace referencia a la falta de consideración hacia las diferencias de los niños y de las personas también, incluso en una se plantea que alguien que es ‘‘diferente’’ requiere un aula especial, esto va de la mano con la poca importancia que se le da a potenciar las capacidades individuales de los estudiantes y en su lugar se los trata de estandarizar y que todos manejen un mismo nivel de conocimientos básicos en distintas disciplinas. Personalmente creo que en parte está bien que así sea, cuanto más amplios son nuestros conocimientos en distintas materias, mayor libertad tenemos para elegir aquello que nos gusta y nos motiva, pero sería sumamente beneficioso tener la oportunidad de abordar de forma individualizada en aquello por lo que demostramos mayor interés, sobre todo si es con alguien entendido en el tema que nos pueda orientar. En Facultad tenemos el sistema de Optativas y Electivas que se puede ver como una forma de instrumentar este proceso educativo enfocado en los intereses personales de cada uno, pero la oferta de cursos es reducida y muchas veces los temas que abordan no despiertan interés, principalmente en el primer trienio de la carrera.
Otro de los temas que aborda Frato es el de la inclusión, que paradoja es decir que la educación es para todos cuando tanto en primaria, secundaria y educación superior hay grupos que quedan excluídos. El lo ejemplifica con un niño con una discapacidad pero los motivos por el que una persona no puede acceder a educación son cientos y el que suele encabezar la lista es el factor económico. Aún en un país como Uruguay donde la educación es ‘‘gratuita’’ estudiar sale caro y para muchos resulta imposible acceder. Esta situación se pone de manifiesto en mayor medida en bachillerato y la educación terciaria.
Por último una de las críticas que más me gusta es la que se desprende de ‘‘El pupitre’’, impacta porque muestra de una manera muy simple la incompetencia y la reticencia del sistema durante 40 años al cambio. Es verdad que se han dado modificaciones y se ha intentado acompañar a la evolución de la sociedad pero todos los cambios que se han hecho siguen estando arraigados a un modelo antiguo, nadie se animó a cambiar el sistema de raíz aunque hay países como Finlandia que lo están intentando. Otra de las críticas que vemos en esta caricatura es hacía las aulas tradicionales, un salón, maestro al frente, pupitres dispuesto en filas. Lo cierto es que nos hemos pasado la mayor parte de nuestra vida educativa mirándole la nuca al compañero, encerrados en un salón, sentados en un banco y hablando sólo cuando se nos lo permite, diciéndolo así hasta parece un poco triste, pero afortunadamente puedo decir por experiencia propia, que existen profesores que nos incitan a hacer todo lo contrario. Didáctica y enseñanza superior
Creo que todo aquel que desee dedicarse a la docencia debería poseer ciertos conocimientos de didáctica, incluso a nivel superior. Hay una concepción de que la pedagogía y la didáctica son para maestros y docentes de secundaria, porque trabajan con niños y jóvenes pero ¿cuál es la diferencia en la educación terciaria?, ¿acaso no somos todos estudiantes?. Es sabido que conocer estrategias didácticas no es garantía para ser un buen docente, ni para saber enseñar y motivar a los alumnos, pero sin dudas brinda herramientas al docente para poder llevar a cabo una buena clase, para transmitir conocimientos en lugar de ‘‘transferir’’, para entender al estudiante y buscar lo mejor para su formación. Estas herramientas luego en la práctica podrán ser utilizadas o no, según la personalidad y los intereses del profesor pero creo que al darles las herramientas a todos vamos a tener más docentes que alcancen su máximo potencial. El manejo de algunas nociones básicas de didáctica no resta ni perjudica y por el contrario puede sumar mucho a la formación profesional tanto del docente como de los estudiantes, incluso en aquellos casos en los que los docentes son excelentes, ya sea por que es algo innato o porque lo aprendieron en la práctica.







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